sábado, 27 de septiembre de 2025

CONVERSACIONES CON DIOS. Una reflexión sobre el libro de Neale Donald Walsh

     Decir que leer estos primeros dos capítulos del libro ha sido una experiencia extraordinaria es quedar corto con la inmensidad del texto. Al principio parece sorprendente la forma en que ha sido redactado, desde una lingüística accesible, amena, relacional; un diálogo con Dios, que manera tan diferente para profundizar en los misterios de lo inmaterial, de lo trascendente.

    Lo cierto es que ha sido un texto para leer de punta a punta, una experiencia que atrapa, que mientras más se lee, más se avanza, más se quiere profundizar; y no solo hablo de la lectura, sino del caminar diario que vivimos en este despertar espiritual.

    Inmersos en una búsqueda constante de ese ¨algo más¨, el ser humano procura conseguir las respuestas a las preguntas existencialistas que lo componen, anhela encontrar sus respuestas, llenar sus vacíos; y quien mejor que el mismo que nos ha creado para respondérnoslas.

    La vida, el amor, el propósito, las relaciones, el bien, el mal, la alegría, la tristeza, son temas que recurrentemente pueden debatirse en nuestra sociedad pero que cada uno le encuentra respuestas no afuera, sino dentro de sí.

   Los sentimientos, como lenguaje del alma, nos generan esa necesidad de búsqueda, donde los pensamientos se hacen capaces de organizar lo que captamos, y la experiencia nos permite propiamente conocerlo. Es en la triada de lo que sentimos, lo que pensamos, y lo que experimentamos, que podemos decir que verdaderamente somos.

    Escuchar los sentimientos, escuchar los pensamientos, y escuchar la experiencia, propicia el avance de nuestra vida. Por supuesto, la dificultad está en cómo organizamos estos tres elementos en la realidad de nuestra vida particular, cómo discernimos sobre lo que podemos interpretar, sentir o experimentar, pero en eso ¨somos¨, o, mejor dicho, en ese dinamismo nos hacemos, nos creamos, nos vamos configurando con lo que verdaderamente Dios ha querido que fuésemos.

    Y tal vez sería más fácil entender lo que Dios ha querido para nosotros, si viniéramos al mundo con un manual de instrucciones en la mano, o si Dios se presentara físicamente ante nosotros para decirnos literalmente que hacer, pero no funciona así. Dios se revela a través de la experiencia interna, de la relación íntima que cada ser puede tener con su creador; relación que para muchos es simplemente desde el respeto o hasta el miedo, olvidándose de que es un Padre Bueno, que lo que más quiere es nuestro sumo bien, por lo que la acción de gracias debería ser el lenguaje más utilizado para relacionarnos con él.

    Y en función de esto, para Walsh, todos los actos humanos están motivados por el temor o el amor; toda acción se convierte en una reacción, por lo que, si pensamos y actuamos desde el temor, la energía se contrae, se cierra; pero si lo hacemos desde el amor, todo se expande, crece, se revela, permanece, sana.

    Y somos libres para escoger. Dios ha sido tan bueno con sus Hijos que a través del libre albedrío cada quien puede escoger desde qué perspectiva vivir. Encerrarse en el temor, la culpa, el dolor; o vivir la plenitud del amor, la alegría, el gozo, la alabanza y el agradecimiento. Dos caminos distintos, que indudablemente llevan al hombre a transitar su paso por este mundo de una manera muy distinta, y es mediante esta decisión de vida que nos vamos creando.

    ¿Nosotros creándonos?, ¿No ha sido Dios quien nos ha creado y por eso somos de tal o cual manera? Efectivamente Dios nos ha creado, nos ha dado la vida, incluso hemos sido hechos a su imagen y semejanza, razón por la que somos la misma sustancia divina, y justamente por ello tenemos la propiedad y capacidad de crear. Empezando por crearnos a nosotros mismos, y así también lo que nos rodea. Todo en función a esa revelación de Dios en nuestra vida, de la visión de eso que quiero ser, y la relacionalidad que experimento con Dios y con los que nos rodean.

    La invitación es a continuar la búsqueda, pero no desde afuera, sino desde lo interno. Procurar profundizar cada vez más en los misterios del amor de aquel que nos ha amado primero; aquel que lleno de misericordia y ternura se manifiesta cada día de nuestra vida procurando nuestro propio bien. Conversa con Dios, conócelo, comprende tu alrededor, y decide conducir tu vida por las sendas del amor, la gracia, la plenitud.  

jueves, 4 de septiembre de 2025

KETOFE

 

Bienvenidos a tu dieta para el cuerpo y el espíritu...


La comida no es solo combustible; es una forma de cuidarnos, de honrar nuestro cuerpo, que es un templo. Y la fe, por supuesto, es el alimento del alma. Esto hace que el crecimiento personal sea una práctica diaria, algo tangible y rutinario, como comer. De este modo KETOFE es una manera de integrar estos principios en la vida cotidiana de las personas.


Este es un proyecto con mucho potencial. No solo creamos un recetario, sino una guía para la vida. Un manual para nutrir el cuerpo, la mente y el espíritu. Con ¨Ketofe¨ vive con emoción, aliméntate bien, agradece a Dios y cuida de tu cuerpo con ejercicio.

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